En el Bondi

 

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miércoles, diciembre 07, 2005

Comportamientos ( I )

Los buenas maneras y costumbres dentro del bondi son, ante todo, un signo de civilidad y educación. Siempre se apreciará el "buen día", el "con permiso" (simpre pensé que era 'compermiso') y el "muchasgracias-muyamable"

El problema al que siempre todos debemos afrontar en algún momento es el famoso 'ceder el asiento'.

Hoy: La embarazada.*

Así es, debe ser uno de los personajes a los que resulta más difícil no otorgarle nuestro lugar**, su fragiilidad, , la juventud de las futuras madres hacen que uno no pueda más que levantarse ante su mera aparición allá en la puerta de entrada del bondi.
La 'cuestión', el dilema, el interrogante resulta, claro está, cuando no podemos disinguir***

a- 'la pancita'... de la 'rellenita' y,
b- el 'bombo', de la 'señora barriga.'

En el primer caso, referimos justamente a esas pancitas que llevan apenas semanas o algunos meses quizás, de gestación y por ende, son pequeñas y efímeras mas no por ello, menos consistentes (?).
Aquí considero que los problemas descansan en tanto las señoritas regordetas ( y no gordas, como veremos) son dificilmente reconocibles. Es posible que en caso de estar equivocados, no sólo tengamos que pasar momentos desagradables sino que haremos pasar un muy muy mal momento a la chica en cuestión.
Un amigo(?) atravesó tal situación, en ese momento la chica le dijo: "no, no, estoy gordita nada más" y así y todo se sentó. En este caso a la vez que pasamos por la verguenza y la conflictiva situación...PERDEMOS EL LUGAR, cuestión inadmisible desde cualquier punto de vista.
Por eso, nuestro consejo: En este caso, lo mejor sería esperar a que la supuesta pregnada(?) nos pida solícita el asiento, al que no dudaremos en otorgar. Consideramos que este tipo de muchachas tampoco poseen una carga tal ( el crío que llevan encima tampoco es taaan pesado en estas primeras semanas) que les sea imposible mantenerse de pie en un viaje promedio.

En el segundo caso, la cuestión es aún un poco mas engorrosa. Dado que la dificultad radica en una defición ética.
Es claro que daremos el asiento a una mujer que pareciera que va a parir en ese mismo momento. Pero ... a la ¿gorda? a esa bestia que pareciera cargar con 4 proyectos de proles en su interior impidiendo la ciruclación interna en el colectivo, ¿es dable o no otorgarle el asiento?
En este sentido ya no importaría si la mujer se ofende. Ella sabe como todos allí, que está gorda. La cuestión subjetiva pasa ahora en que una vez cedido el asiento estamos afirmando no sólo que esta mujer NO ESTÁ EMBARAZA sino que simplemente está sobrepasada en kilos.... estamos afirmando dígasmolo, que esa mujer no está en condiciones de mantenerse parada... esto en definitiva plantea el dilema de saber si estamso o no ofendiendo a dicha persona por nuestro pensamiento bondadozo.

En fin, otras cuestiones podrían plantearse en este último caso, como posibles situaciones donde nos encontramos a dos mujeres: una gorda, la otra embarazada...y establecer la persona digna de dicho asiento...
Sin embargo, como solemos reiterar en dicho blog, el material es insuficiente para tirar "toda la carne al asador" asi que dejamos todo lo dicho aquí para futuros encuentros(?).





*Para esta cuestión de los estereotipos, necesitaríamos a maga o ~Naty~ que para esto son expertas. Intentaré hacer mi mayor esfuerzo, sepan disculpar.
**distinto veremos en el futuro a casos emblemáticos como la vieja paqueta o el viejo gruñón
***De más está decir que es muy probable que las mujeres por su conexión intrinseca al tema de la matenridad definnan con mucha mayor facilidad lo que aquí intentaremos dilucidar para la platea masculina.

lunes, noviembre 28, 2005

Placeres*

qué delicia! qué placer!... qué vacaciones en los alpes....no me vengan con playas paradisíacas....

No hay forma más plena de descansar(?) que cuando uno se queda dormido, luego de leerse unas hojas del libro de ocasión.
El bondi tiene ese efecto somnífero, no importa si son las 6 de la mañana, las 3 de la tarde, o las 10 de la noche. Será esa única mixtura que se conforman por el vaho que produce el airecito calentito del motor, el traqueteo y el vaivén del bondi, sumado a los cuerpos calientes de nuestros bien amados compatriotas.

El plus? Justo levantarse (como si el cuerpo humano tuviera un sensor biológico) en el momento mismo en el que tenemos que bajar; en nuestra parada.





*O cómo remontar lo irremontable.

jueves, junio 09, 2005

Una historia más

(Pasajero Invitado: Ezequiel )

Suelo subirme al 71 casi todos los días, ya sea para ir a trabajar, a la facultad o a algún lugar de la Av. Maipú. Casi todas las mañanas, en diferentes horarios, por alguna razón u otra, lo espero y subo una vez que éste llega a la parada. El boleto oscila, en mi caso, entre los 80ctvs y el peso 25. Una mañana, rutinaria como todas, me subo y le digo al chofer "80". Mientras pongo el montoncito de monedas de diez centavos en esa especie de tambor rotatorio que tiene como objeto facilitar el ingreso de las monedas, pero que sin embargo te obliga a meter prácticamente una por una ya que dado lo contrario suele "tragarse" alguna moneda y hay que cancelar el proceso para comenzarlo nuevamente; observo a los pasajeros ávidamente, buscando alguna cara femenina y atractiva. A veces la encuentro y a veces no, y en algunas oportunidades hasta cruzamos miradas. Pues bien, esa mañana al mirar en dirección al pasillo, me encuentro con una cara hermosa que me miró por lo que creo fueron menos de tres segundos. Quizás una ojeada para ella, pero un oceano de gratitud para mí. Podría haber sido una chica más de las miles que hay en la ciudad pero no sé por qué me acordé de su cara. Igualmente no hice nada al respecto, y de hecho creo que casi nadie lo hace cuando se encuentra con una bella mujer en el colectivo; pero por alguna razón me acordé de su rostro. Quizás porque es el tipo de mujer que me gusta a mí: pelo castaño oscuro y lacio, nariz pequeña, ojos marrones o verdes, y un cuerpo interesante. Con una forma de vestirse tranquila pero arreglada y muy femenina. El caso es que ese día la miré durante casi todo el viaje pero ella no volvió a dirigir sus ojos hacia mí. En la mitad de lo que era mi viaje, se paró, tocó el timbre y bajó. Durante ese proceso yo pensaba por dentro "me bajo y le pido el teléfono?" "bah, no, va a pensar que soy un boludo". Pasó ese día y no volví a pensar en ella. Volví a mi casa como siempre y no recuerdo bien qué hice. No sé cuánto tiempo más pasó hasta que la volví a ver. Creo que quizás una o dos semanas. Subí al colectivo y miré al pasillo como siempre, y aquella vez me encontré con una cara familiar pero extraña a la vez. Otra vez su belleza impactante para mí volví a encandilarme. Sí, lo sé, términos quizás poéticos pero que son un cliché cuando se trata de describir la belleza de una mujer. Es que uno no sabe qué palabras usar. Ustedes creen en el amor a primera vista?... es que acaso hay otros? Yo todavía lo estoy descifrando. Pero bueno, ese día volvió a ocurrir prácticamente lo mismo. Durante el viaje me preguntaba si debía bajarme o no. Ésta era la segunda vez que la veía y quizás ella me recordaba, y quizás, si tenía suerte, esa vez no iba a pensar que yo era un loco y le caería simpático y hasta lograría conseguir su número de teléfono. Mientras íbamos llegando a su parada (que yo sabía aproximadamente dónde era) me debatía dentro de mi cabeza qué debía hacer. Nunca había hecho tal cosa y me ponía muy nervioso el pensar cuál sería su reacción. Posiblemente quedaría como un boludo... sí. Cuando se paró a tocar el timbre mi corazón aceleró el ritmo y mis latidos sonaban al ritmo de la percusió de una batería de heavy metal. Pero el colectivo frenó, abrió las puertas y ahí dejé pasar mi segunda oportunidad. Algunos dicen que la vida no da segundas oportunidades. Yo creo que en algunas ocasiones las da. Pero no la aproveché en esa ocasión. Pasaron los días y no sé bien cuánto tiempo habrá pasado. Volví a subirme al colectivo una fría mañana, a las 9:45 y al encarar hacia el pasillo del transporte, en este caso un superbajo, al ir descubriendo los rostros sentados en cada asiento, detrás de un sujeto me encuentro con su rostro, serio y observando por la ventanilla. Esta vez torció su mirada y la dirigió directo a mis ojos. Pero qué da, si eso lo hace uno con todas las personas que suben al colectivo! No había nada que me indicara que esta vez mi debate mental me haría bajar en su parada y pedirle el teléfono. Es que yo tampoco esperaba que hubiera alguna señal. Y durante ese viaje me dije "la tercera es la vencida" "hoy tengo que hacerlo". Pero aquel día llegaba tarde a la facultad. No podía llegar tarde justo ese día, y el bajarme en la parada me tomaría quién sabe cuánto tiempo. Era una buena excusa, lo sé... una buena excusa para un cobarde como yo! Resignado la dejé escapar nuevamente. Esta vez la busqué como casi durante un mes. Subiendo al colectivo cada mañana y tratando de descubrir su rostro entre la muchedumbre del colectivo. Durante ese mes alterné horarios, pero trataba casi siempre de subirme al colectivo de las diez menos cuarto. Hace tan solo dos días suena el despertador a la mañana y me digo "qué hago? voy al trabajo ahora o sigo durmiendo?" Ese día había puesto el reloj para que sonara a las 6 de la mañana ya que para las 7 quería estar en el trabajo y así irme más temprano. Pero el sueño me derrotó y seguí durmiendo hasta las 9. A esa hora me levanté y me bañé y a las corridas llegué a la parada a las 9:40. A los cinco minutos se asomaron dos colectivos. Uno superbajo adelante y otro normal atrás. En ese momento se me ocurrió pensar en la chica de pelo castaño oscuro, lacio, ojos no sé si marrones o verdes oscuro, y con una armonía en su rostro que me derretía. Me dije "vienen dos colectivos. En alguno de ellos debe estar ella. Si el destino quiere que nos juntemos, me voy a subir a aquel donde esté ella". Me subí al primero y esta vez no busqué rápidamente su figura en el pasillo. Pedí boleto de 80ctvs y puse las monedas lentamente. Como era un superbajo habían asientos que miraban en dirección opuesta a la que viaja el colectivo. En un instante divisé el pelo lacio, castaño oscuro de una mujer. "Será ella después de tanto tiempo?" Caminé sin poder ver su rostro aún y me senté en el segundo asiento después de las puertas de bajada. Miré en la dirección donde se sentaba aquella chica de pelo castaño oscuro y para mi sorpresa era ella. Fue una sensación de contradicción. Por una parte estaba contento por habérmela encontrado, pero por otra mi cobardía me reclamaba que iba a tener que debatirme nuevamente si bajar o no. Y mi valentía reprimida me decía que no lo hiciera. Durante el viaje evité mirarla, no sé por qué. En algún que otro momento, cuando levanté la mirada, me encontré con sus ojos, penetrantes, en dirección a mí. En otros ella simplemente miraba por la ventanilla. Tenía puestos unos aritos que le quedaban espectaculares. Muy femenina, muy cuidado cada detalle. Me pregunto todavía hacia dónde se dirige cada mañana en ese horario. Supongo que tendrá un trabajo, quién sabe. El caso es que ese día tenía tiempo. Nada me impedía que me bajara y estaba casi decidido a hacerlo. Era mi oportunidad. Como dice Silvio Rodríguez: "los amores cobardes no llegan a amores ni a historias; se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar". Y por eso tenía que ser valiente ya que ésa podía ser la última oportunidad en que me la encontrara en ese colectivo. Durante el viaje pensé que al menos me bajaría en su parada. Al menos daría ese primer paso y después pensaría mejor si detenerla para pedirle el teléfono. Pero tampoco estaba muy seguro sobre qué debía hacer. Cuando el colectivo iba llegando hacia su parada, la adrenalina comenzaba a fluir en cantidades mayores dentro de mí. Y sí, mujeres, sépanlo: para algunos hombres no nos es tan fácil encararlas. No todos tenemos esa facilidad y la realidad es que no existe ninguna razón para que seamos así. No debería sernos tan difícil. Pero bueno... el colectivo llegó a su parada. Ella se puso de pie, caminó hacia las puertas del transporte, tocó el timbre y esperó.

Ell colectivo frenó lentamente, abrió las puertas y yo me quedé sentado, inmóvil, mirando casi en dirección al piso. Me avergoncé de mí mismo. Sólo yo sentía esa humillación en medio de un mundo de gente, cada una en su burbuja personal. Mientras bajaba la miré con deseo y sentí cómo se me escapaba una nueva oportunidad. Quizás lo hice porque sabía que el buscarla nuevamente todos los días me daría una nueva esperanza. Porque después de todo, si alguna vez me bajo y le pido el teléfono y su respueta es negativa, qué nueva esperanza nacerá en mí cada mañana cuando subo al colectivo? Ya sabré que no tengo chances entonces por eso es mejor mantener la esperanza de que algún día me voy a bajar, a directamente no tener ninguna. Pero bueno. Ahora estoy nuevamente esperando el momento en que mire al pasillo y me encuentre con su presencia. No sé si volverá a ocurrir pero esta vez me digo a mí mismo que la próxima me bajo, y sé que probablemente no lo haga. Soy un cagón? Sí, lo soy. Pero sé que no soy el único. Sé que a más de uno le pasa algo parecido. Y también sé que en algún momento me la voy a jugar y me voy a bajar. Las probabilidades me dicen que tengo grandes chances de rebotar como una pelotita de ping pong. No porque sea feo, porque no lo soy; no soy un pibe feo. Pero tengo mala suerte en el amor. Siempre que me la jugué me fue mal. Y sólo me fue bien cuando ellas se acercaron a mí. Siempre tuve que esperar y tomando la iniciativa me fue mal. Por eso le tengo miedo al rechazo. Pero en fin... es sólo una historia más de "bondis".

lunes, mayo 16, 2005

Siiiiiii, por fín, ahí vien.......en?!?!?

(Pasajero Invitado: Albus )

Yo puedo entender por los findes por la noche demoren más...
Cagarme de frío/calor en la parada...
Que vengan llenos...
La estudiantina alcoholizada delirante de a bordo...
La mala onda del conductor...
Que vayan más despacio imposible...
PERO QUE VENGAN DE A CUATRO LUEGO DE ESPERARLOS MAS DE MEDIA HORA ES INACEPTABLE!!!!!!!

Dedicado a todos los usuarios del 106 que esperaron conmigo ayer...

martes, mayo 03, 2005

SuperBajo

pro. Los superbajos son una avanzada en la tecnología automotriz. Más allá de ayudar a quienes poseen sus capacidades disminuidas (estoy re polite) ayuda a quienes tenemos pajereza mental a subir directamente al bondi sin molestos esfuerzos.

contra. Son particularmente pequeños o al menos la cantidad de espacios de ´sentados´ es claramente inferior a cualquier colectivo común.

pro. Varias puertas y varios timbres también ayuda al arriba descripto personaje (pajerus mentalus) para cuando uno se queda medio dormido, puede bajarse de una.

EL ÚNICO PROBLEMA FUNDAMENTAL

¿¿¿A QUIÉN SE LE OCURRE PONER LOS ASIENTOS EN CONTRA DE LA DIRECCIÓN NORMAL??? ¿¿¿ESTAMOS TODOS LOCOS??? ES PEOR QUE LA MONTAÑA RUSA ! POR FAVOR !

jueves, abril 21, 2005

Los años pasan

Hace un par de semanas, en NUT hicimos un juego de viernes sobre ESAS cosas que te hacen dar cuenta que estás (más) grande.

Pero, ustedes conocen el dicho: Vale más una imagen que mil palabras*

Resulta que el domingo me tomo el 56, colectivo que no me simpatiza tomar, por motivos que no vienen al caso y me encuentro con la mamá de un amigo que supe tener (léase: conocido ocacional con el que llegamos a tener una muy buena relación, que sin embargo, no trascendió los límites del lugar que nos conectaba y cuando dejamos de encontrarnos en ese lugar, dejamos de vernos).

Bueno, este chabón, tenía dos hermanos muy pequeños, de jardín de infantes diriamos, que, maldita casualidad, estaban en el colectivo. Saludo a la madre amablemente, le pregunto por mi amigo, me cuenta que tiene un hijo unos meses más grande que el mío, y hasta ahí todo piloteable, hasta que se me ocurre preguntarle por las gráciles criaturas pequeñas: ahí están, me dice, señalando hacia atrás a dos monstruosas bestias, que bien podrían ser padres de niños de la edad que ellos tenían cuando dejé de verlos.

Ah, que bien, murmuré, sí, claro, uno está en quinto año y el otro ya empezó el CBC para la universidad.

Nunca, pero nunca más quiero que el plano del pasado se me cruce así en el camino.

Ah, y ese colectivo de mierda no lo vuelvo a tomar.

viernes, abril 15, 2005

Otra que boicot

Todos sabemos la suba de precios. Todos sabemos cuán dificil es pagar el maldito boleto del bondi.
Muchos preferimos caminar largas cuadras a tomarnos el mismo ( y eso lo vemos también en la cantidad de posts sobre el tema aquì...guino guino).

Pero a no procuparse mis salvajes gasoleros. Tenemos la solución:

- La cosa es subirse al colectivo, preferentemente servirá que la parada esté muy concurrida. En tal caso es útil ir en último lugar
(mientras más tiempo perdamos mejor).
-Al momento de poner las monedas en la ranura mecánica(?), debemos actuar como si no encontrasemos las monedas necesarias (es útil en tal caso, haber ingresado unas cuantas, todas de 5 ctvos, como para que no sea tan evidente nuestra falta de capital!).

Soluciones:

1. Pedir monedas es una solución posible dentro del vehículo -se me acaban los sinónimos-. No siempre efectiva.

2. Pedirle al fercho que se cope, que no tenes lo que te falta, que te deje hasta el final de viaje "total a esta hora la chancha no sube!"

3. En caso de negación ante 1 y 2...el chofer nos obligará a bajar. Así, de acuerdo a nuestra actuación y por suepuesto la duración de la misma, habremos podido avanzar varios casilleros, quiero decir, paradas, calles, etc etc... La propuesta aquí sería, realizar el mismo procedimiento desde la parada en que quedamos.

Podremos perder un tiempo mayor en la llegada a destino. Pero habremos triunfado frente a la inflación y los bolsillos desflecados


EnelBondi, siempre una solución a los problemas argentinos!

En el Bondi © 2004